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¡Súper precoz, sabrosa y de larga conservación! ¡No se poliniza de forma cruzada con otros cultivos de calabaza!
Forma una fruta en forma de pera de 25x10 cm con un exquisito sabor a nuez.
La variedad se distingue por la predominancia de la pulpa con una cámara de semillas mínima.
Una de las mejores calabazas moschata del mundo (butternut), con un excelente toque a fruto seco: dulce, de pulpa naranja densa y mantecosa, y con la capacidad de conservarse todo el invierno incluso en el suelo del pasillo. Las butternut llegaron a Europa relativamente tarde y, aun hoy, en el Reino Unido se consideran una novedad; no así en Argentina, desde donde estos frutos se exportan a todo el mundo. Las plantas de butternut crecen vigorosas y con guías largas. La cantidad de frutos de 500 g a 1 kg puede ser muy grande: hasta 30 calabacitas por planta. Sin embargo, conviene cosechar a tiempo, porque cuando las semillas maduran dentro del fruto, el crecimiento del resto se frena.
Las calabazas verdes e inmaduras terminarán de madurar en reposo y adquirirán el característico color beige. No se deben cortar para “maduración” frutos recién cuajados en estado lechoso: no lograrán madurar correctamente.
En nuestras condiciones es mejor cultivarlas mediante plantel. Las semillas se siembran en recipientes durante la primera decena de mayo. Hasta la emergencia hace falta calor: mantén las macetas en un invernadero calentado por el sol, bajo una lámpara o cerca de un radiador (en suelo frío las semillas pueden estropearse por dentro). No es necesario remojar las semillas. El plantel se trasplanta al suelo cuando el riesgo de heladas haya pasado por completo. Algunas personas confunden la butternut con el calabacín por su tamaño, pero al corte no se parece en absoluto.
La butternut tiene un “cuello” recto y grueso y un “bulbo” en el extremo; dentro de ese “bulbo” hay una pequeña cavidad con semillas. El resto del fruto está lleno de una pulpa naranja suave. Además, por su color naranja, la butternut es una rica fuente de antioxidantes.
Es fácil imaginar la enorme cantidad de recetas: platos de verduras, carne, cereales y pasta, sopas, purés y salsas. Se usa mucho para rellenar. Con frutos tiernos se hacen pudines, tartas, pasteles y frutas confitadas. Por último, también se fríe o simplemente se hierve.
Una ventaja indudable de este tipo es que no se cruza con las calabazas de fruto grande y de cáscara dura que son comunes aquí, incluidos el calabacín y el pattypan. Por eso, si guardas tus propias semillas de butternut, solo debes temer la polinización cruzada con otras variedades moschata (que, por cierto, no son tantas en nuestra zona).

